Las cosas no paran de cambiar. Llevamos un año y medio de cambios continuos. Ya no son 3 meses, ya no son 8. Han pasado ya 18 meses muy complicados para muchas empresas. Y ya no debería haber excusa para ponerse manos a la obra y hacer las cosas bien.

Siempre ha habido cambios, todos lo sabemos. Pero ahora son muy rápidos. Tanto que, o nos adaptamos a ellos, o morimos en el intento (o en el “no intento”).

No nos podemos quedar atrás. La competencia está como nosotros, en el mercado,  intentando destacar, intentado sobrevivir y, el que mejor lo haga, el que más innove, el que más se esfuerce, será el que sobrevivirá (o supervivirá si todo sale bien).

Pero los directivos están agotados. Los equipos están agotados. 

¿Cómo aplicamos un cambio estratégico, tecnológico o innovamos en nuestra empresa, en nuestra organización teniendo en cuenta la incertidumbre y la desmotivación tan presente en nuestros equipos? 

Hace un par de semanas, en una sesión de coaching con un cliente directivo estuvimos hablando sobre cómo estaba yendo un nuevo proyecto que están lanzando en dos áreas de su empresa; una es la suya. Me explicaba el poco interés que mostraba el equipo, las pocas ganas con las que lo desarrollaban, lo conflictos que surgían en ambas áreas e incluso dentro de la suya. 

  • Implicación.
  • ¿Implicación?
  • Sí, ¿qué habéis hecho para que el equipo se implique en el proyecto, que se comprometa de verdad en él?
  • Pues… bueno, les hemos dicho lo que tienen que hacer y que conseguiremos grandes resultados.
  • ¿Eso es todo?
  • Creo que sí…
  • ¿Qué podrías hacer diferente ahora que sabes que lo que haces no está funcionando?

Así fue parte de nuestra conversación.

Y tras algunas preguntas más con respuestas poco determinantes, le expliqué múltiples fórmulas sobre cómo implicar al equipo, cómo hacer que se comprometiese con el proyecto. El “ordeno y mando”, cuando, como he comentado, la desmotivación y la incertidumbre están tan presentes, no sirve de mucho. En realidad no sirve como algo habitual, pero en estas circunstancias menos. 

Analizamos roles, analizamos tipologías de comportamiento y decidió hacer un focus group de trabajo con algunas directrices que le indiqué.

Esta mañana me ha llamado diciendo que ya ha notado cambios en sus colaboradores respecto a la implicación en el proyecto.

Cambios en las empresas

¡¡¡En dos semanas!!! ¿Te imaginas cómo hubiese sido si lo hubiera hecho desde el principio?

Ahora ya sabes, si quieres poner en marcha nuevos proyectos, si quieres transformar tu empresa o tu área, no olvides implicar a tu equipo, al fin y al cabo, son los que convertirán los objetivos en resultados.

 

Imagen de Joseph Mucira en Pixabay

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