Encontré a Nuria en un momento en que estaba muy desubicada y buscaba respuestas concretas. En cuanto la conocí supe que en esa sala encontraría respuestas, pero no sabía que sería tan rápido. Con sólo dos encuentros pude detectar las piezas que le faltaban a mi puzzle, montarlo, y ver la imagen final. Fue asombrosa la clarividencia con la que salí de allí y que aún me acompaña. Ha sido un regalo, muchas gracias.